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ESQUEMA PARA UNA CELEBRACION PENITENCIAL EN ADVIENTO

1.- Canto de Entrada

Puede cantarse “Llega el día” o “Qué alegría cuando me dijeron”

2.- Monición de entrada

En el Adviento nos preparamos a celebrar el Nacimiento del Hijo de Dios, hombre entre los humanos; conviene que lo recibamos como se merece; y para ello no basta con adornar calles, escaparates y casas, pues lo más importante somos nosotros mismos; quitemos de nuestro corazón y de nuestra vida todo aquello que impide que el Señor se haga presente en nosotros.

3.- Oración

Mira, Padre, a estos hijos tuyos reunidos en tu presencia; perdona nuestros pecados, ilumina nuestras vidas con tu luz y enséñanos a cumplir siempre tu voluntad para que hagamos del nuestro el mundo de hermanos que tu deseas para nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo.

4.- Primera lectura

Santiago 5,1-6

El apóstol nos avisa de cómo nosotros, por nuestra cuenta, y con nuestros egoísmos, nos hemos preparado “para el día de la matanza”. Hora es de que nos preparemos para el día de la liberación.

5.- Salmo 59

Que tu mano salvadora nos responda

Oh Dios, nos rechazaste y rompiste nuestras filas, estabas airado pero restáuranos. Has sacudido y agrietado el país: repara sus grietas, que se desmorona.

Que tu mano salvadora nos responda

Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo, dándole a beber un vino de vértigo; diste a tus fieles la señal de desbandada haciéndolos huir de los arcos.

Que tu mano salvadora nos responda.

Para que se salven tus predilectos, que tu mano salvadora nos responda.

Que tu mano salvadora nos responda.

6. Evangelio

Lucas 2,25-32

El anciano Simeón, movido por el Espíritu, toma al niño Jesús y lo presenta como “Luz para alumbrar a las naciones”. ¿Qué luces iluminan nuestras vidas?

7. Reflexión y gesto

Durante estos momentos de reflexión es mejor evitar espiritualismos intimistas y evasivos de la realidad. Como gesto, cada uno puede ir apagando un cirio o vela, que debe tener desde el principio de la celebración, y que se puede encender al comenzar la lectura del Evangelio o al comienzo de la celebración. Se puede recordar que todos nacemos con la Luz de Dios, pero que a lo largo de nuestra vida la vamos apagando. El gesto de apagar la luz es expresión de que reconocemos que hemos fallado, hemos pecado y hemos apagado la luz de Dios en nuestra vida. Cuando todas las velas se hayan apagado, se enciende el cirio pascual, leyendo el texto del profeta Isaías:

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras, y una luz les brilló.

A partir de este momento, quienes lo deseen pueden hacer su confesión individual y, al terminar la misma, volver a encender su vela del cirio; quienes no hagan confesión individual, pueden hacerlo cuando sientan su corazón en paz. Al pie del cirio se puede poner una imagen del Niño Jesús.

Cuando todos han vuelto ya a encender sus velas, se continua la celebración, haciendo juntos la siguiente oración.

8. Oración Comunitaria

ESPERO EN TI, SEÑOR

Con la esperanza del hombre que camina lleno de ilusión.

Con la ilusión de quien cree en sí mismo pues se sabe hijo de Dios.

ESPERO EN TI, SEÑOR

Porque me fío de tu palabra. Porque tu Palabra se hace Vida en mi

y me dice que eres Verdad.

ESPERO EN TI, SEÑOR

Porque mi vida necesita de una nueva luz

que me ayude a caminar sin tropiezos

por los senderos de la justicia, el amor y la fraternidad.

SEÑOR

Que mi esperanza sea activa

Que mi fe sea fuerte

Que mi amor sea transformador

SEÑOR

Hazme sensible a la esperanza de todas las personas

Hazme luchar por la esperanza de los que sólo en Ti confían

Hazme dar esperanza a los que la han perdido

Haz que ponga mi vida al servicio de todos

para que todos tengan un motivo para seguir esperando.

GRACIAS, SEÑOR, POR TU LUZ.


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