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Celebración penitencial

(Para esta celebración se puede tener  en un sitio destacado el cirio pascual encendido,  en el centro y delante del altar)

CANTO DE ENTRADA: Dios no puede más que darnos su amor. (Taizé).

SALUDO DEL SACERDOTE: En el nombre del Padre...la gracia y el perdón de n/Sr. Jesucristo estén con todos vosotros.

Dios  se nos revela en Cristo como Padre de la misericordia, paciente, benigno y compasivo que prevalece sobre el pecado y la indiferencia, que se hace perdón y salvación ternura y gracia sobre el mal de nuestro corazón.

Que la paz del Señor, llene nuestro corazón y celebremos con alegría este encuentro con el amor de Dios.

ORACIÓN: Padre, no tenemos nada  más que nuestro mal hacer para presentarnos ante ti, en tu paciencia, albérganos en el refugio de tu misericordia y escóndenos tras la cortina de tu perdón.

Que ni los pensamientos de nuestro corazón, ni las palabras que salgan de nuestra boca se aparten nunca de tu amor.

Nuestro corazón está angustiado y se siente inquieto; Señor, necesitamos tu refugio, que tu abrazo nos reconforte, que tus manos nos acaricien y que tu perdón nos tranquilice.  Por  Jesucristo nuestro Señor. Amén.

LECTURA DE LA I CARTA DEL APÓSTOL SAN JUAN 1, 5-10

CANTO:  Bonum est confidere. (Taizé). 

LECTURA DEL SANTO EVANGELI SEGÚN SAN LUCAS (15, 11-32)

NOTAS PARA LA HOMILÍA Y EXAMEN DE CONCIENCIA:

La casa del Padre, siempre tiene la puerta abierta, es un ir y venir, un trasiego de hijos que entran y salen, que buscan y  encuentran, pero  salen de la casa porque sienten curiosidad de oír otras voces más sugerentes, más prometedoras, hijos que recorren distintos  caminos, que se pierden, unos se  adentran en una vida sinsentido, de éxito, de derroche y sienten la esclavitud del mal, viven la experiencia del vacío en su vida, otros  se adentran en el camino de la rectitud, la observancia, la prudencia, la obediencia, sienten la necesidad de una vida nueva, distinta, necesitamos cambiar,  ¡hay tantos caminos!, tan cómodos, que nos resulta fácil dejarnos  llevar por ellos.

Somos como pequeñas barcas en el océano, a merced de las olas, intentando mantenernos en equilibrio para no caer, se trata de supervivencia frente al mundo, pero alguna vez nos hemos parado a   pensar, si realmente el mundo, es quien da sentido a nuestras vidas.

Lo importante es arrepentirse, querer rectificar, recuperar esa relación filial con Dios que quizás hemos  perdido, e intentar buscar y recuperar el camino que nos lleve devuelta a la casa del Padre, para asistir a su fiesta, para sentir su voz, su abrazo, su perdón, su amor.

La casa de Dios es nuestro verdadero hogar, porque el ser humano solo es capaz de encontrar el sentido de su vida cuando es capaz de mirar a los demás como hermanos y a Dios como Padre.

(Se hacen unos intervalos de silencio, para que cada uno pueda hacer su examen de conciencia de una manera más personal)

Nos hemos alejado de Dios:

--por apego a las cosas, queremos tener más y más dinero, más comodidades, poder, status, derroche, somos egoístas, sentimos pereza en el servicio a los demás.

--Porque nuestro interior está vacío, hemos perdido los valores y la moral, nuestra vida carece de sentido, quizás no nos preguntamos quiénes somos, qué queremos, dónde encontrarlo.

--Porque nos volvemos sordos, a la voz de Dios y abandonamos su casa, el único lugar donde podemos oír su voz.

--Por olvido, nuestra oración es escasa, rutinaria, no dialogamos con Dios, no sale del corazón.

Necesitamos que nuestro corazón salga al encuentro con Dios, para que nos guíe y acompañe.

--Por la crítica, juzgamos a los demás, los miramos con malicia, criticamos una y otra vez, nos cuesta ponernos en el lugar del otro.

--Por la envidia, no soportamos que otros sean mejores que nosotros, que tengan algo bueno, no

nos alegramos del bien ajeno.

--Porque somos cobardes para desmarcarnos de lo que se lleva, del que dirán, para reconocernos pecadores y necesitados de perdón. 

CONFESIÓN GENERAL: Recordando la bondad de Dios, nuestro Padre, confesemos nuestros pecados para alcanzar su perdón, diciendo juntos:  Yo confieso...

CONFESIONES INDIVIDUALES: (Pueden hacerlas en este momento quiénes así lo deseen)

SIGNO EVANGÉLICO: (Se traerá en este momento el hisopo con el agua bendita)

Padre, creador del universo, tú nos has dado el agua para la fecundidad de la tierra y la salud de nuestros cuerpos, acoge este signo como purificación interior, para acercarnos a tu perdón.

(El celebrante asperja a todos los presentes,  canto: Agua lávame, brotes de olivo)

PADRENUESTRO

ORACIÓN FINAL: (Todos)

Gracias Señor, por haberte adueñado de nuestro  corazón, ahora sentimos que puedes nacer de verdad en nosotros, danos el valor necesario para mantenernos despierto. Ayúdanos a no caer en los defectos de siempre. Gracias Señor, por salir a nuestro encuentro en este día, necesitábamos de ese momento de ternura y paz, necesitábamos ponernos de rodillas y expresarte nuestra admiración, necesitábamos postrarnos ante ti y sentir lo poco que somos.

DESPEDIDA: La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo esté con todos vosotros, podéis ir en paz.


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